¿Quién es Valentina?

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Samantha González

Valentina es una DRAG QUEEN estadounidense de ascendencia mexicana quien se dio a conocer gracias al reality show “RuPaul’s Drag Race” y a sus múltiples interpretaciones escénicas de la canción “Yes Sir, I can Boogie”. Actualmente, podemos verla en “La Casa de las Flores” y se ha convertido en un gran referente en el mundo de las Drag Queens.  

¿Pero quién se encuentra detrás de Valentina? Si bien la respuesta pudiera ser tan fácil como decir que detrás de Valentina se encuentra James Andrew Leyva, performer no binario nacido en California, lo cierto es que detrás de Valentina no solo hay un quién, sino también todo un trabajo de representación; de creación de un nuevo lenguaje; y de un ser completamente nuevo con nombre y personalidad, trabajo que no puede ser más que reconocido como una expresión artística.   

Este personaje creado por James Andrew Leyva, le ha valido apariciones en grandes publicaciones como las revistas Vogue y Elle. Su personaje, encuentra sus raíces en su sangre latina e incluso su nombre artístico se encuentra inspirado en una salsa de origen mexicano. Como parte del desarrollo de su personaje, Valentina ha trabajado de la mano del diseñador de ropa Benito Santos, quien la ha ayudado a imprimir el toque mexicano en sus performances, hecho que caracteriza a su personaje.

Así como Valentina, en la escena mexicana existen un gran número de Drag Queens que participan en exitosos shows; shows que están cargados como lo he señalado anteriormente, de expresión artística con sellos tan únicos como el de cada una de sus creadoras y que por tanto son susceptibles de protección bajo diversas figuras dentro del derecho de Propiedad Intelectual. 

En la investigación “Don’t Be a Drag, Just Be a Queen—How Drag Queens Protect their Intellectual Property without Law” de la Autora Sarid Eden, se hacen notar los límites que enfrenta el mundo de las Drag Queens en cuanto a la protección de Derechos de Autor en Israel y se sugiere que la protección de los derechos de Propiedad Intelectual de la comunidad Drag, se hace a través de lo que se denomina como “normas intra sociales”, en las cuales las propias Drag Queens, respetan las interpretaciones de otras sin que exista la necesidad de tener una protección legal y que la falta de interés de la comunidad Drag en la utilización de herramientas legales para la protección de sus expresiones artísticas, encuentra su raíz precisamente en la limitada protección que ofrece la Propiedad Intelectual a sus interpretaciones.

Podemos encontrar que en la legislación mexicana también existen ciertas limitantes y procesos complicados en cuanto a la protección de la propiedad intelectual, por ejemplo de un show completo, pues para la protección del mismo es necesario el grabar el acto para poder demostrar que existe en un soporte material. Lo cierto es que mientras más herramientas legales se utilicen, más protegidos estarán los personajes. Así pues, Algunos medios de protección que se pueden utilizar son los siguientes:

  1. Registro de marca no solo del nombre artístico; sino también de la firma 
  1. Reserva de Derechos de nombre artístico. Este derecho únicamente es otorgado en México, pero es necesario para una explotación correcta. 
  1. Protección de puestas en escena como:
  • Obra musical (en caso de usar canciones propias)
  • Obra dramática; 
  • Danza (en virtud de la coreografía).
  1. Contratos con diseñadores, vestuaristas; coreógrafos, maquillistas, etc.

Es importante de igual manera considerar, que no todo se trata de los derechos de las Reinas. Sino también de los derechos de las personas que se encuentran detrás de sus vestuarios, de las canciones que interpretan o sobre las que hacen covers; y en algunos casos de personajes cuando estos están basados en la imitación, reinterpretación, tributo o sátira de cualquier otra persona. De este modo, algunos de los aspectos que se verán obligados a respetar serán:

  1. Obtención de Licencia de obras musicales y/o pago de regalías por el uso de canciones dentro de sus performances; así como el reconocimiento de autoría de las mismas.
  1. Reconocimiento de autoría y pago por el diseño de vestuario, producción y edición de un video, etc. 
  1. El derecho a la propia imagen de las personas en las que están basadas las sátiras, imitaciones, reinterpretaciones o tributos. 

Así pues, podemos asegurar que la escena Drag por lo menos en México, se encuentra colmada de derechos susceptibles de protección a través de la Propiedad Intelectual y que esta protección combinada con las “Gentlewomen’s Understandings” (como lo señala la Autora Sarid, Eden) de la comunidad de las Reinas, son la protección más completa que puede existir para todos los involucrados. Asimismo, estas herramientas legales ayudarán como medios efectivos de defensa ante una posible invasión a los derechos de las Drag Queens y evitará a su vez que ellas se involucren en disputas por la violación a derechos de terceros.   

En conclusión, la protección de los derechos de todos los involucrados detrás de estas creaciones artísticas, traerá un happy ending para todos.